martes, 8 de junio de 2010

El coleccionista


Su afición a las colecciones era algo casi nuevo para él. Anteriormente sólo recordaba haberse interesado por las gomas de borrar Milán que llevaban dibujados animales, pero tardó muy poco en conseguirlas todas y de eso hace muchos años.
Unos meses atrás el azar le llevó al interior de una de las tiendas de su ciudad y descubrió unos animales en miniatura pintados a mano que no era capaz de quitarse de la cabeza.
Hace unos cuantos lunes volvió a la tienda y compró la primera figura de su colección, un elefante africano. Antes de salir por la puerta le invadió una especie de tristeza por la soledad que iba a sentir el elefante al verse alejado de su manada y no pudo resistir la tentación de comprar una hembra y un cachorro.
Desde entonces cada lunes iba ampliando poco a poco su colección. Siguió comprando los animales africanos y completando familias hasta que sólo le quedó por conseguir el suricata.
El lunes pasado volvió una vez más a la tienda a completar el continente pero no encontró la pieza que le faltaba. Se recorrió todas las tiendas en las que vendían las figuras para descubrir que dejaron de fabricarla el año pasado y estaba agotada.
No podía creer que todos sus esfuerzos le habían hecho quedarse a un solo paso de su objetivo y, mientras pedaleaba montado en su bici notó un pequeño golpe en la parte trasera. Se giró y vio a un chico correr calle abajo a la vez que giraba su cabeza para mirarlo. Cuando se preparaba a retomar su camino descubrió una pequeña bolsa colgando del faro reflectante que llevaba detrás. Al cogerla encontró dentro la figura del suricata y una gran sonrisa se dibujó en su cara.
De camino a casa decidió que el próximo lunes empezaría con América.

miércoles, 21 de abril de 2010

Primavera


Esto es un juego.
Las reglas son muy sencillas: lo único que necesitas es saber contar, saber contar palabras.
La importancia residía en las miradas, el resto de factores habían dejado de interesarnos.
¿Qué nos hacía diferentes a unos meses atrás?... ¿Seguiremos así dentro de unas semanas?.
Mi tendencia de apostar al perdedor tenía que cambiar. Esta vez podría ser la primera.
Dejamos de tomar el té de las cinco y la urgencia del desayuno se había perdido entre las sábanas arrugadas.
Nos lo jugamos todo en nuestra última partida de scrabble y tú no parabas de inventarte las palabras. “No aparecen en el diccionario, pero es nuestro lenguaje secreto”, me dijiste.
Si quieres puedes comprobar que decía la verdad en cada una de las estaciones. Sólo se trataba de ciento cuarenta palabras.
Era un juego divertido para la primavera.

domingo, 18 de abril de 2010

Invierno


De fondo se escuchaba a los niños de San Ildefonso cantar los números de la lotería de Navidad.
Yo estaba sentado con una hoja en blanco delante en una cafetería cercana a mi trabajo. El tercer café solo todavía estaba intacto en la mesa.
Dejé un momento el bolígrafo y me puse a pensar si la alegría que iban a sentir en unos momentos un puñado de personas podía compensar el dolor que me invadía desde hacía unos días. Ese supuesto desequilibrio no sería capaz de alterar la marcha del mundo, pero a mí en este momento lo único que me importaba era mi mundo. Y estaba vacío.
Una vez más, la vida puso ante mí una de sus casualidades. Justo en el momento que cruzaste la puerta de la cafetería y me miraste a los ojos, cantaron el gordo.

martes, 13 de abril de 2010

Otoño


Pasaban unos minutos de la medianoche. Las hojas formaban una alfombra marrón a lo largo de las aceras y el viento las llevaba de un lado para otro. Afuera llovía y hacía frío, pero no le importó llegar ese día. Tenía prisa por conocerle y no quiso esperar más.
Por ambas partes estaba la duda de cómo sería el encuentro. Había nervios, extraños alrededor y algún que otro grito.
No estaban seguros si encontrarse por primera vez delante de tantos ojos era la mejor opción, pero la cita estaba predestinada a ocurrir así. Ella no era novata, anteriormente ya se había visto en esta situación y estaba encantada con la idea de repetir.
Él había creado más expectativas de las que él mismo tenía, venía sin planes de futuro. Aún le quedaba toda la vida por delante, acababa de nacer.

jueves, 8 de abril de 2010

Verano


Aquel verano me cuesta distinguirlo del resto. Cuando la calle era nuestro cuarto de juegos poco importaba qué año marcaba el calendario. Ahora es distinto, los veranos no se parecen a los de entonces porque dejamos la inocencia en esas calles.
Hacíamos nuestros los libros que leíamos y las películas que veíamos. Éramos los indios y los vaqueros, las princesas y los sapos. A mí siempre me tocó ser el sapo, pero nunca me besó ninguna princesa porque en la vida real el príncipe siempre existía.
Uno de esos días, Rosita perdió al escondite y, como castigo, tuvo que levantarse el vestido delante de cada uno de nosotros.
Recuerdo que después me sentí mal, por eso le regalé el frigo pie que estaba a punto de comerme. Aunque ella nunca lo supo, en ese momento, también se ganó mi corazón.

jueves, 18 de marzo de 2010

Cometa


El hueco que dejaba cada mañana en la cama era ocupado por otros en mi ausencia.
Llenaste mi vida de mentiras con cada uno de los besos que dabas a mi espalda mientras tus palabras trataban de imponer calma en este mar revuelto por el que nos habíamos acostumbrado a navegar.
Cada uno de esos besos hizo que una minúscula chapa metálica fuera cubriendo poco a poco mi corazón.
La última vez que intentaste besarme mis labios no te besaron, ya que el corazón se había convertido en un órgano totalmente metálico incapaz de responder a tus estímulos.
Y así fue como terminé viviendo en Cometa, una ciudad creada exclusivamente para dar cobijo a este tipo de corazones.

lunes, 22 de febrero de 2010

Charleville


Un breve abrazo fue la despedida.
A cambio prometió no olvidarle durante su ausencia.
Se dio cuenta que le echaba de menos cuando no pudo escuchar las canciones de las piedras que hablan cogido de su mano. Por eso se acercó a la tienda más cercana y compró la caja más bonita que encontró. La fue llenando poco a poco de regalos, uno por cada momento que había pensado en él.
A su vuelta, antes de envolver la caja en papel de regalo para entregársela, metió también un trozo de su corazón.

lunes, 15 de febrero de 2010

Lisboa


Fuimos a Lisboa a pasar nuestro primer aniversario.
Pensamos que llevar juntos un año tenía que ser celebrado de un modo especial y organizamos tres días en los que no faltaban las cenas románticas, los espectáculos que no se exhibían en los teatros de nuestra ciudad, los hoteles de lujo y las caricias.
Pero el engranaje falló en alguno de sus puntos, no importa cuál, y todo salió de un modo distinto al que habíamos planeado.
Ahora, antes de empezar una relación, advierto que nunca celebro los aniversarios.
A veces me da por pensar que es el motivo por el que sigo solo.

lunes, 11 de enero de 2010

Berlín


Tu manía de asignar colores a las ciudades que visitabas te hizo preguntarme una y otra vez cuál era el color que le pondría a Berlín.
Te enfadaste al escuchar mi contestación, diciéndome que había ido a lo más obvio al responder que blanco, ya que nevó todos los días que estuvimos allí.
- El blanco no tiene nada que ver con la nieve -contesté-.
Y nos quedamos en silencio.