jueves, 24 de diciembre de 2009

Bruselas


Cada tres meses cogíamos un avión y nos encontrábamos en Bruselas.
Nos disfrutábamos dos días, como si fueran los últimos, hasta que el vuelo de vuelta nos hacía regresar a nuestras rutinas.
Un día me planteé si era buena idea seguir con esta historia y tú, tan seguro de ti mismo como no te había visto antes, me dijiste que te conformabas con poder verme durante una hora en cualquier aeropuerto del mundo.
No volví a tener dudas nunca más.
Ya tenemos planeados los encuentros de los próximos dos años.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Reykjavik


Nunca antes una pelea nos había mantenido alejados tanto tiempo.
Volví a la casa que compartíamos trece días después de nuestras últimas palabras y lo único que encontré tuyo fue una nota en el frigorífico: "Me he ido a Reikiavik".
Mientras arrugaba el papel entre mis manos iba pensando qué se te había perdido en una ciudad que ni siquiera sabías escribir.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Viena


Viajé sin compañía por primera vez en dos años.
Acostumbrabas a acompañarme en cada uno de mis viajes, pero esta vez decidiste dejarme solo.
Viena es una ciudad aburrida, me repetías una y otra vez.
Cuando regresé a casa éramos tres en nuestra relación.
Y así seguimos.

martes, 1 de diciembre de 2009

Praga


Los callejones que exploramos juntos. El atardecer desde el puente Carlos. Las fotografías en todas sus esquinas. Las conversaciones con desconocidos. Las risas que nos provocaron. La camiseta de Kafka que compramos. Las cervezas a media tarde en cualquier terraza. La promesa que nos hicimos de volver juntos a Praga.