lunes, 9 de julio de 2007

Cumpleaños

Veintinueve cumpleaños tras una tarta con velas a las que soplar, cada año una más... no le gusta que dos números descubran su edad, prefiere una vela por año vivido. "Piensa un deseo". Veintinueve deseos, un deseo veintinueve veces repetido. Un bolígrafo al que me gusta seguirle la pista aunque ya no escriba para mí. Viajes de ida y vuelta que siguen esperando un punto de partida y otro de llegada... viajes que quedaron aparcados junto a las buenas intenciones, quizás esperando un punto de inflexión dentro de esta función discontinua (y acotada) en la que solemos movernos. Ventanas y risas. Fotografías y canciones. Sandalias en verano. Pies descalzos el resto del año. Encuentros pendientes en otras ciudades, abrazos lejanos guardados en el bolsillo de la camisa. La amistad y los kilómetros no siempre son inversamente proporcionales. Quizás le sirvan dos pájaros como punto de inflexión. Todavía hay estrenos pendientes y salas oscuras por visitar. Sigo dentro del plazo establecido. Ya, pero hay plazos que es mejor no agotar. "Piensa un deseo". No haber pedido durante veintinueve años estar aquí. Y de un soplido se apagaron treinta velas.

domingo, 8 de julio de 2007

La chica de facturación




Pasan las horas tras un mostrador, en el que los movimientos dan poca opción a la improvisación. Se cansa de hablar idiomas que no domina a gente a la que no volverá a ver en su vida. Odia su tipo de contrato, su horario de trabajo y su uniforme, pero le gusta pensar que un día será ella la que vaya en uno de esos aviones, cuando supere su miedo a volar... cuando sus miedos la dejen volar. Sus manos tocan maletas que le traen otras manos, tras las que va un rostro... representado por un minúsculo cuadrado plastificado en un documento oficial. Lástima que en las clínicas de adelgazamiento no traten, además de personas, a sus equipajes. Un kilo de más importa, claro que importa... como el tamaño, todo en esta vida importa.