lunes, 22 de febrero de 2010

Charleville


Un breve abrazo fue la despedida.
A cambio prometió no olvidarle durante su ausencia.
Se dio cuenta que le echaba de menos cuando no pudo escuchar las canciones de las piedras que hablan cogido de su mano. Por eso se acercó a la tienda más cercana y compró la caja más bonita que encontró. La fue llenando poco a poco de regalos, uno por cada momento que había pensado en él.
A su vuelta, antes de envolver la caja en papel de regalo para entregársela, metió también un trozo de su corazón.

lunes, 15 de febrero de 2010

Lisboa


Fuimos a Lisboa a pasar nuestro primer aniversario.
Pensamos que llevar juntos un año tenía que ser celebrado de un modo especial y organizamos tres días en los que no faltaban las cenas románticas, los espectáculos que no se exhibían en los teatros de nuestra ciudad, los hoteles de lujo y las caricias.
Pero el engranaje falló en alguno de sus puntos, no importa cuál, y todo salió de un modo distinto al que habíamos planeado.
Ahora, antes de empezar una relación, advierto que nunca celebro los aniversarios.
A veces me da por pensar que es el motivo por el que sigo solo.