lunes, 26 de octubre de 2009

Venecia



El anuncio del final del mundo
le sorprendió durante su viaje a Venecia.

Venecia apenas había cambiado en los quince años
que no la pisaba. El tiempo no pasaba por ella.
Volver fue cuestión del azar.
Eligió el destino de sus vacaciones a última hora,
mirando la pantalla de la terminal del aeropuerto:
Venecia - Puerta 13 - Hora de salida 10:25.
Nada más atravesar la puerta del hotel
se cruzó con ella, que le saludó con un
dulce buenos días en inglés.
No consiguió quitársela de la cabeza en todo el día.
A través del cristal de un restaurante la vio
dispuesta a cenar, estaba sola.
Entró en el restaurante y se sentó en su mesa.
Apenas hablaba su idioma, pero no necesitó
más que su mirada para decirle que hoy empezaba su vida
y no la imaginaba sin ella a su lado.
Salieron del restaurante en silencio,
caminaron hacia el hotel y sus manos,
de vez en cuando, se buscaban en la noche fría.
A los tres días, como anunció el telediario,
se escuchó un estruendo que hizo temblar la tierra.
Salieron a la calle con la tranquilidad de
estar al lado de la persona a la que querían,
se quedaron inmóviles en mitad de una plaza
y, con el agua avanzando a la altura de sus tobillos,
esperaron abrazados la llegada del fin.

FIN