jueves, 24 de julio de 2014

Primer plato


El primer plato estaba a punto de servirse cuando el timbre anunció al último invitado que faltaba por llegar.
El anfitrión se levantó a abrir la puerta y a darle la bienvenida.
- Siento haber llegado tarde, pensé que saldría más temprano de la oficina.
- No se preocupe, sólo se ha perdido el aperitivo. Estamos esperando el primer plato.
- ¿Y con qué manjar nos deleitará esta noche?.
- Con hígado encebollado -contestó el doctor Lecter mientras cerraba la puerta-.

lunes, 14 de julio de 2014

El despertador



Suena el despertador. Imposible que hayan pasado seis horas desde que lo puse, pienso. Me levanto. Me sobraron las dos últimas cervezas de ayer. Voy a la ducha. Tengo que comprar de una vez la alfombrilla para la bañera. Al ir a coger el champú resbalo y pierdo el equilibrio. Oscuridad. Fractura de cuello, escucho decir al forense. Suena el despertador.

viernes, 11 de julio de 2014

La carretera


Apenas levantaba dos palmos del suelo y su madre seguía pensando que todavía era muy joven para cruzar solo la carretera. Pero él, movido por su orgullo, había decidido que había llegado el momento para semejante hazaña.
En su primer intento, justo cuando estaba a punto de llegar a la acera, un coche a toda velocidad pasó rozándolo.
Su madre, que había observado toda la escena desde la esquina, llegó a él en apenas dos saltos y mientras le reprendía con la mirada lo cogió del cuello para llevarlo de vuelta a casa.
El pequeño se pasó todo el camino protestando. ¡Miau!.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Prohibido fumar

Nada más abandonar el pabellón psiquiátrico se dirigió al último lugar donde había estado, pero nadie la esperaba. No había caras conocidas a su alrededor excepto la del camarero que la miró fijamente durante unos segundos, sin atreverse a preguntarle si quería tomar algo. Se sentó al final de la barra y en vez de echar mano de la caja de orfidal que llevaba en su bolso pidió un té con leche. Encendió un cigarro ignorando el cartel que tenía justo encima de ella. Desde enero no se puede fumar aquí dentro, le dijo amablemente el camarero. Inconscientemente quiso volver unos meses atrás, no se encontraba en su mejor momento y acaba de salir de la peor guardia de su vida.

viernes, 4 de marzo de 2011

Oreraf le


No tardó en darse cuenta que su yo pasado no podía verle, así que asistió como espectador a los últimos quince años de su vida.
Se acostumbró pronto a este nuevo día a día, convirtiéndose en la sombra de sí mismo.
Su nuevo yo volvió a tomar las mismas decisiones que ya hiciera él, todas y cada una de ellas: cometió los mismos errores y disfrutó de los mismos aciertos.
Conforme se acercaba la luna nueva de su accidente llenó el faro de bombillas nuevas y esa misma mañana se encargó él mismo de cambiarla.
No sirvió de nada, a las 02:17 de la madrugada el faro dejó de funcionar. Fue entonces, al descubrirse con la bombilla de bajo consumo subiendo los escalones de dos en dos, cuando lo comprendió todo. Rápidamente hizo una señal en la pared, justo al lado de otras cuatro, perfectamente iguales, que ya estaban allí.
Pero volvió a olvidarlo todo en el instante que su barco chocó contra las rocas.

jueves, 3 de marzo de 2011

El farero


La bombilla fundida del faro la noche de luna nueva cubrió de oscuridad la costa oriental de Islandia.
Justo cuando el farero subía por las escaleras con la bombilla de bajo consumo en la mano, escuchó un gran estruendo.
El único superviviente estaba de pie en la puerta del faro cuando salió a ver qué había pasado.
Era él mismo, quince años atrás, cuando huía hacia el norte y su barco chocó contra las rocas.

martes, 8 de junio de 2010

El coleccionista


Su afición a las colecciones era algo casi nuevo para él. Anteriormente sólo recordaba haberse interesado por las gomas de borrar Milán que llevaban dibujados animales, pero tardó muy poco en conseguirlas todas y de eso hace muchos años.
Unos meses atrás el azar le llevó al interior de una de las tiendas de su ciudad y descubrió unos animales en miniatura pintados a mano que no era capaz de quitarse de la cabeza.
Hace unos cuantos lunes volvió a la tienda y compró la primera figura de su colección, un elefante africano. Antes de salir por la puerta le invadió una especie de tristeza por la soledad que iba a sentir el elefante al verse alejado de su manada y no pudo resistir la tentación de comprar una hembra y un cachorro.
Desde entonces cada lunes iba ampliando poco a poco su colección. Siguió comprando los animales africanos y completando familias hasta que sólo le quedó por conseguir el suricata.
El lunes pasado volvió una vez más a la tienda a completar el continente pero no encontró la pieza que le faltaba. Se recorrió todas las tiendas en las que vendían las figuras para descubrir que dejaron de fabricarla el año pasado y estaba agotada.
No podía creer que todos sus esfuerzos le habían hecho quedarse a un solo paso de su objetivo y, mientras pedaleaba montado en su bici notó un pequeño golpe en la parte trasera. Se giró y vio a un chico correr calle abajo a la vez que giraba su cabeza para mirarlo. Cuando se preparaba a retomar su camino descubrió una pequeña bolsa colgando del faro reflectante que llevaba detrás. Al cogerla encontró dentro la figura del suricata y una gran sonrisa se dibujó en su cara.
De camino a casa decidió que el próximo lunes empezaría con América.