viernes, 11 de julio de 2014

La carretera


Apenas levantaba dos palmos del suelo y su madre seguía pensando que todavía era muy joven para cruzar solo la carretera. Pero él, movido por su orgullo, había decidido que había llegado el momento para semejante hazaña.
En su primer intento, justo cuando estaba a punto de llegar a la acera, un coche a toda velocidad pasó rozándolo.
Su madre, que había observado toda la escena desde la esquina, llegó a él en apenas dos saltos y mientras le reprendía con la mirada lo cogió del cuello para llevarlo de vuelta a casa.
El pequeño se pasó todo el camino protestando. ¡Miau!.

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