sábado, 5 de julio de 2008

V - El tacto

Cerró los ojos y pasó los dedos suavemente por su cara, como si estuviera interpretando una página escrita en braille. Repitió la operación hasta asegurarse de haber dibujado mentalmente cada milimetro de su rostro, imperfecciones incluidas.
Cada noche, antes de dormir, repite de forma mecánica la misma operación: cierra los ojos y reproduce en el aire la imagen que tiene grabada en la yema de sus dedos.

viernes, 4 de julio de 2008

IV - El oído

Siempre esperaba a la noche para contarle cosas al oído mientras estaban abrazados. Justo cuando se quedaba dormido empezaba a decirle las cosas que prefería susurrarle mientras no podía escucharle.

jueves, 3 de julio de 2008

III - El olfato


- ¿Qué haré cuando deje de tener tu olor en mi cuerpo?
- Llamarme para ponerle solución.

No había llegado a mi casa cuando su nombre apareció en la pantalla de mi móvil.

miércoles, 2 de julio de 2008

II - El gusto

Nunca comía crêpres de chocolate ni lo elegía como sabor de helado. Pero ese día, al despedirse, terminó con chocolate en sus labios.

martes, 1 de julio de 2008

I - La vista

Cuando bajó del tren su orientación le jugó una mala pasada porque éste no había parado en el andén en el que solía hacerlo y tuvo que dejar en el suelo su mochila, esta vez más pesada de lo habitual, para pensar hacia qué dirección se encontraba la salida. Acabó dejándose llevar por el resto de pasajeros que habían bajado en esa estación y parecían tener muy claro dónde tenían que dirigirse. Cuando las personas que iban delante giraron a la derecha levantó la vista y sus ojos se encontraron con los de quien había ido a buscarle que, por una vez, había llegado a la estación antes que el tren.