miércoles, 25 de noviembre de 2009

Londres


Nunca he estado en Londres, pero he soñado tantas veces con su niebla y con su lluvia que es como si viviera allí.
Estas son las tres razones por las que nunca he paseado por Trafalgar square:
1- Perdí el vuelo el día que me había decidido a visitarla.
2- Ella vivía allí y no quería volver a verme.
3- El miedo... siempre es el miedo.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Copenhague


Después de mucho tiempo sigo sin averiguar si el frío que sentí aquel diciembre en Copenhague se debía al invierno danés o a sus besos.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Moscú


Un amigo común me avisó de su viaje a Moscú.
Me extrañó porque nunca antes había salido del país y presumía de no pretender montar en avión en toda su vida.
Las personas cambian, pensé.
Fuimos felices mientras duró el amor. Fuimos infelices cuando las cosas empezaron a torcerse y no fuimos capaces de recuperar la química que nos hizo estar juntos un día.
Las malas caras precedieron a los reproches... y éstos al rencor.
En la postal del Kremlin que recibí sólo había escrita una frase además de mi nombre y mi dirección: Desde Rusia, con rencor.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Madrid


Más de una vez me he perdido por las calles de Madrid. No puedo evitar que Madrid me recuerde a él. También me he perdido muchas veces estudiando cada centímetro de su piel.
Hubo tiempos buenos, de eso no hay duda.
He intendo guardarle en la memoria pero sólo se ha quedado en mi recuerdo el dolor de cada una de las últimas frases que me dijo.
Madrid, a veces, también duele.

domingo, 1 de noviembre de 2009

París


Una fuerza que no consigo entender me lleva a volver a París dos veces al año. Siempre que voy me prometo que va a ser la última, pero la última todavía no está cerca.
La primera vez que visité París no lo aproveché tanto como me hubiera gustado. Era joven, inexperto y estaba enamorado. Cuando regresé lo hice sin haber conocido la ciudad y sin pareja.
Mis amigos me dicen que vuelvo una y otra vez a París para encontrar lo que perdí en mi primera visita. Quizás tengan razón, porque la ciudad sigo sin conocerla... únicamente me dejo llevar, recorro las calles sin prestar atención a lo que me rodea mientras reconstruyo minuto a minuto mis primeros cinco días en París.
Hoy he vuelto de nuevo a París.