
Un amigo común me avisó de su viaje a Moscú.
Me extrañó porque nunca antes había salido del país y presumía de no pretender montar en avión en toda su vida.
Las personas cambian, pensé.
Fuimos felices mientras duró el amor. Fuimos infelices cuando las cosas empezaron a torcerse y no fuimos capaces de recuperar la química que nos hizo estar juntos un día.
Las malas caras precedieron a los reproches... y éstos al rencor.
En la postal del Kremlin que recibí sólo había escrita una frase además de mi nombre y mi dirección: Desde Rusia, con rencor.
2 comentarios:
Desde Rusia, con rencor.......qué bueno!!!
Toma ya!!!
Publicar un comentario