martes, 1 de julio de 2008

I - La vista

Cuando bajó del tren su orientación le jugó una mala pasada porque éste no había parado en el andén en el que solía hacerlo y tuvo que dejar en el suelo su mochila, esta vez más pesada de lo habitual, para pensar hacia qué dirección se encontraba la salida. Acabó dejándose llevar por el resto de pasajeros que habían bajado en esa estación y parecían tener muy claro dónde tenían que dirigirse. Cuando las personas que iban delante giraron a la derecha levantó la vista y sus ojos se encontraron con los de quien había ido a buscarle que, por una vez, había llegado a la estación antes que el tren.

1 comentario:

chicoutimi dijo...

Bienvenido, zero!
Qué bueno verte por aquí otra vez!