
Nunca antes una pelea nos había mantenido alejados tanto tiempo.
Volví a la casa que compartíamos trece días después de nuestras últimas palabras y lo único que encontré tuyo fue una nota en el frigorífico: "Me he ido a Reikiavik".
Mientras arrugaba el papel entre mis manos iba pensando qué se te había perdido en una ciudad que ni siquiera sabías escribir.
2 comentarios:
¿Quien prefiere quedarse y aguantar..., marcharse y aguantar??
Qué bueno!
que se te ha perdido en una ciudad que ni siquiera sabes escribir
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