
Pasaban unos minutos de la medianoche. Las hojas formaban una alfombra marrón a lo largo de las aceras y el viento las llevaba de un lado para otro. Afuera llovía y hacía frío, pero no le importó llegar ese día. Tenía prisa por conocerle y no quiso esperar más.
Por ambas partes estaba la duda de cómo sería el encuentro. Había nervios, extraños alrededor y algún que otro grito.
No estaban seguros si encontrarse por primera vez delante de tantos ojos era la mejor opción, pero la cita estaba predestinada a ocurrir así. Ella no era novata, anteriormente ya se había visto en esta situación y estaba encantada con la idea de repetir.
Él había creado más expectativas de las que él mismo tenía, venía sin planes de futuro. Aún le quedaba toda la vida por delante, acababa de nacer.
Por ambas partes estaba la duda de cómo sería el encuentro. Había nervios, extraños alrededor y algún que otro grito.
No estaban seguros si encontrarse por primera vez delante de tantos ojos era la mejor opción, pero la cita estaba predestinada a ocurrir así. Ella no era novata, anteriormente ya se había visto en esta situación y estaba encantada con la idea de repetir.
Él había creado más expectativas de las que él mismo tenía, venía sin planes de futuro. Aún le quedaba toda la vida por delante, acababa de nacer.
2 comentarios:
uhm...
Otoño y faltaban unos minutos para el mediodía...¡qué bonito nuestro primer encuentro!!!!
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