Tristes momentos son estos. El señor oscuro una vez mas se encargó de poner las cosas en su sitio. Pero te diré que las despedidas a tiempo siempre son una victoria. Siempre deseé regresar al punto del que partí y reconocerlo como si fuese la primera vez. Pero desgraciadamente, las miradas atrás sólo sirven para convertirte en estatua de sal. Anoche tuve un sueño. Soñé con un tío vestido de esqueleto que se dedicaba a transportar muertos en barca. Iba vestido con una oscura túnica negra, y nunca miraba a quién transportaba. Pero de repente, un día, creyó sentir en uno de sus pasajeros algo que le resultó familiar. Creyó reconocer en la parte de atrás de su barca a una antigua amada, la más importante por supuesto. El esqueleto volvió a enamorarse como la primera vez, sólo imaginándosela, ya que no sé por qué coño le estaba prohibido girar la cabeza. Bueno, el caso es que él la imaginó la más bella entre las bellas. Y en ese momento quiso decirle cuánto la había amado. Pero sólo pudo mascullar entre susurros: La primera vez que te vi, ya estabas muerta.
Nunca sabré qué significa este sueño. Sólo me sirvió para que a partir de ahora, todas las mañanas elija meticulosamente una canción. Ponga el cassette a todo volumen. Y diga eso de: ¡ZORBA, ENSEÑAME A BAILAR!
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