
Miró su armario el día antes de salir de viaje haciendo memoria de las fotos que tenía de sus últimas escapadas y cogió el único par de zapatos que le quedaba sin fotografiar. No quiso pensar en que este pudiera ser su último viaje, por eso antes de partir decidió ir a comprar unos zapatos nuevos.
2 comentarios:
¡Qué sorpresa, pequeñito!
Me encanta que hayamos consolidado tradiciones -como la de los zapatos- en sólo un par de encuentros. Se me agotan los pares, es verdad, pero da igual porque a tu lado me siento como un niño con zapatos nuevos -y el sentir es lo que importa, ¿no?-. Gracias por malacostumbrarme a tus superpoderes y a tus palabras y a tus ojos 'marronverdosos' y a tus abrazos y a tus huellas dactilares y a tus zapatos y a tu olor y a tus besos. Me encanta tu 'Fotografiando zapatos'. Me encantas, en realidad.
Un beso.
Estas navidades vi una película para niños, con niños (quienes por cierto no la entendieron). En ella, el dueño bicentenario de una tienda mágica decide que ya ha llegado su hora, porque mucho tiempo atrás compró un montón de pares de zapatos de un modelo que le había fascinado, y el último par que le quedaba estaba ya desgastado y roto. Quién nos iba a decir que un par de zapatos nuevos puede salvarnos la vida...
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