lunes, 10 de diciembre de 2007

El cartero nunca llama dos veces

En este mundo de cartas virtuales casi había olvidado lo que era tener una en la mano. La verdad es que la cosa no ha cambiado mucho desde entonces, uno escribe y otro lee, uno envía y otro recibe.
Esto se vuelve un poco más complejo cuando dentro del sobre va metido también un "cedé", del que importa menos el contenido musical que el libreto que lo acompaña (si es que la industria no entiende de estas cosas). Cuatro portadas para una canción y una letra cambiada al gusto del intérprete, que para eso canta.
Para terminar "22 formas de dar forma al recuerdo" (qué título tan bonito para un libro tan fino!) , que leyendo sólo la dedicatoria llegué a pensar que trataba sobre la construcción.
Al final he acabado dándole las gracias al señor tan amable de correos que me ha traído noticias del anciano que, por mucho que se empeñe en dedicar canciones al hombre con muchas almas, no sabe que ese hombre nunca tendrá alma de poeta.

1 comentario:

Salva dijo...

Hombre de muchas almas, gracias por dejarme en el buzón -virtual, como tú dices- estas palabras. Y por tratar amablemente al que te lleva paquetes a casa, y el que se asoma a tu ventana cada día para darte la lata y las buenas noches. El cartero nunca llama dos veces, no aprende, siempre llama tres o cuatro, cualquier día va a tirar la puerta abajo. Un abrazo, enano.

P.D. Esto es para que no diga que las entradas de tu blog siempre son contestación a las del mío, ¿verdad?