lunes, 3 de marzo de 2008

El príncipe valiente

No quiero dejar de ser un valiente. Desde pequeño me dijeron que es bueno ser valiente y tú me dijiste que lo era. Me gusta perder apuestas contra ti y tener que pagar las entradas del cine, estar dos horas en silencio y a oscuras a tu lado rodando nuestra propia película. Fui un valiente porque comí sushi cuando lo tuve delante y no quiero dejar de serlo, volvería a comer sushi otra vez. Me gusta hacer de fotógrafo ocasional y descubrir ángulos y vertices que aún no conocía ("Vale ya de tu cancioncita de Basquiat!"). No quiero dejar de ser un valiente por no contestar a una de tus preguntas raras, así que ahí va mi respuesta...

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